martes, 15 de diciembre de 2009

¡Cómo somos!

Hoy en el autobús he visto una escena, triste cuando menos. Resulta que en la parada de atocha se sube un señor en silla de ruedas. Se baja la rampa, sube el señor y se cierran las puertas... pero no se sube la rampa. El conductor lo intenta varias veces, se baja y vuelve a subir. Apaga el contacto, arranca y la dichosa rampa no sube. Mientras, el señor no hacía más que disculparse, pero vamos ¡que no era culpa suya! y se lo he dicho.

¿Y qué ha hecho la gente? Antes de que hubieran pasado dos minutos... se habían bajado del autobús. ¡Impresionante! ¡Ni dos minutos! Mientras el conductor lo seguía intentando, es decir que no había una avería, no nos ha pedido que nos bajemos que no tenía solución. Ni dos minutos y sólo quedábamos en el autobús, el conductor, el señor de la silla de ruedas, una señora refunfuñando y yo.

No acierto a saber por qué tenían tanta prisa y tan poca delicadeza. Es verdad que nadie le ha recriminado nada al señor pero cada uno, individualmente, se han ido levantando y yendo a la búsqueda de otro autobús que les llevara cuanto antes a su destino.

Cuando por fin la rampa ha funcionado (en total ni cinco minutos) a la señora que quedaba en el autobús sólo se le ocurre decir "¿Cuándo se baja usted? porque esto se va a repetir" o_O

Total que cuando hemos llegado a su parada y se ha bajado me ha dado las gracias. ¡Cómo tiene que haberse sentido para darme las gracias! =(

Cuando hablan de sociedades individualistas, creo que se refieren a esto >=(

3 comentarios:

AmpersandLibros dijo...

Por desgracia, ocurre más veces de las que pensamos; todo se solucionaría si los autobuses comprobaran el mecanismo cada semana. Por lo menos, le ofreciste tu apoyo y no se sintió tan solo.

Luis Zamarreño dijo...

Con gente como tú, el mundo va mejor.
La gente tiene demasiada prisa. Ayer mismo, en el metro, se quedó el tren parado un tiempo en la estación, y el conductor avisó por megafonía (no le entendí lo que decía, entre la calidad del sonido y el ruido de la gente y el motor, algo acerca de que había perdido conexión con la central). El caso es que varias personas se bajaron diciendo que llegarían antes andando. En dos minutos, dijo que ya estaba arreglado, y arrancamos. Los que salieron del metro, al final, tardaron más en llegar a su destino.

AmpersandLibros dijo...

Tienes un premio en mi blog; ¡¡Feliz Navidad!! ;)